Nueva York es una de esas ciudades por las que hay que dejarse caer alguna vez en la vida, como París, o Roma, o Londres… Y una propuesta de viaje en navidad me llevo allí, a “cumplir” con la visita obligada.
Todo el mundo que ha ido te dice “Vas a alucinar, te va a encantar, y además vas a hacer un montón de compras, vete con la maleta vacía”.
Pues hubo cosas que me gustaron otras no. Me sorprendió la amabilidad de la gente a la hora de ayudarte, y en muchos casos sin necesidad de que tuvieras que pedirlo, solo con poner cara de “estoy perdido”.
Negativamente?, pues la cantidad de basura que generan, casi todo se come en bonitas vajillas de plástico-papel, y todo está lleno de cadenas de comida-bebida, un horror cuando buscas un bar para sentarte a descansar y tomar algo, porque siempre da la sensación de que te invitan a que te lleves tu consumición a la calle, bueno y muchos lo hacen.
De visitas y lugares, de lo mejor los paseos por Brooklyn, las vistas de Manhattan desde fuera o desde arriba, Central Park… De lo peor Times Square, si que impresiona por tantas luces, pero ningún gusto ni criterio y por supuesto un derroche de energía día y noche para un resultado que no lo merece.
Y me quede con ganas de ir a ver más música en directo, algún espectaculo, ver hockey hielo (tenía la entrada y fui, pero no lo era…)
Al que vaya a Nueva York: Calzado cómodo y ganas de caminar.
PD: Fui con la maleta vacia, y volví con ella también vacia.
Escrito por narayola