Nagarkot – Batakpur – Katmandú

4 septiembre 2008

A las 6 de la mañana Xavi estaba llamando a nuetra puerta, para que salieramos a ver las montañas, que estress!!!, pero merecía la pena la vista, desde el hotel era increible. Raquel se quedo en la cama, y Tina y yo nos fuimos con Xavi a caminar (yo más por hacer de “carabina”), cuando vi que caminata iba para largo, me pare a tomar un té. Después retome el camino en su busca, cruzando territorio militar, pero ni rastro, cuando me pareció que ya había llegado muy lejos me volví al hotel, y allí llegaron un rato después.

Nagarkot me ha parecido una m…. de patio de butacas para un gran escenario.

De vuelta, y siguiendo el plan, pasamos por Batakpur. El pueblo tenia una pinta chulísima, con varias plazas, pero lo habríamos disfrutado más sin la inestimable compañia de Xavi, y es que no habla demasiado, y nosotras tampoco ponemos mucho de nuestra parte.

Batakpur_Raquel_Tina_Xavi

Ya de vuelta a Katmandú hemos hecho poca cosa, a parte de comprar, cenar, e ir a un sitio de música en directo a tomar una cerveza. El sitio (una terraza) estaba bien, pero hemos llegado a la penúltima canción. Aquí hay un montón de sitios de música en vivo, imagino que solo en el barrio de Thamel, o sobretodo aquí.

Estando allí ha empezado a llover un montón, menos mal que estaba cubierto… De vuelta nos hemos mojado un poquito, pero no demasiado.

Y mañana de vuelta a India, a nuestra India donde el Masala Tea esta más rico, el Lassi esta más rico, la comida esta más rica… Una pena que sea solo por unas horas.


Nagarkot

3 septiembre 2008

A las 8, como habíamos quedado, pasaron a recogernos por el hotel. Al hacer el checkout del hotel sorpresa!!!, los 45 euros que ibamos a pagar se convirtieron en 60 por los impuestos, afortunadamente no pensamos volver. Desayunamos en el hostal de la agencia, y de ahí nos fuimos a coger el bus. Raquel y yo ibamos delante, y Xavi (el de la agencia) y Tina detrás. A mi mi sitio me lo pidió una señora mayor y se lo dí. Me fui a otro con Raquel al lado del conductor, pero entro otro señor mayor y se lo cedí. Así termine sentada en la caja de marchas, que debía tener el motor debajo, porque aquello fue tomando temperatura. Cuando el señor bajo (típico nepali superpequeño con cara curtida por el tiempo), volví a mi sitio, y el resto del viaje servi de almohada para un niño que se durmió primero en mi brazo y después en mi pierna.

Nagarkot_Bus

Después de hacer el checking en el hotel, con unas vistas espectaculares medio ocultas entre las nubes, nos fuimos a hacer nuestro minitrecking. El camino bastante soso, lleno de hoteles y por una pista ancha, pero con vistas impresionantes.  Los cultivos en las montañas se hacen en terrazas como en China, aunque con un poquito menos de encanto.

Nagarkot_Vistas

El conjunto de montañas es grandioso, pero esta todo salpicado de construcciones, no muy bonitas. Aún así, a pesar de la falta de encanto del camino y del pueblo también, y de que las nubes oculten parte de los Himalayas, ha estado bien la excursión. Nos sirve para escapar por un día del bullicio de Kathmandú. Ahora estoy con nuestro guía tomando una cerveza mientras escribo, y me ha propuesto pasar un “buen” rato juntos hoy por la noche…. Por alguna conversación que hemos tenido durante el día supongo que se imagina que somos muy liberales (aunque yo hoy le he hablado poco, Tina ha sido la que le ha dado más conversación), y si nos comparamos con las mujeres de aquí probablemente seremos más liberales….

NOTA POSTERIOR: Xavi (nuestro guia) también ha “atacado” a Tina, y a ella con más ahinco, le ha intentado dar un beso… Con lo calladito que parecía.  En el autobús die Tina que le ponía disimuladamente la mano en la pierna.


Kathmandú (3)

2 septiembre 2008

Nos hemos cogido un taxi para ir a Dakhinkali, un templo a unos 19 kms de Kathmandú, al que tardamos en llegar unos 50 minutos. Decidimos contratar solo el viaje de ida, y volver en autobús, además el tío era bastante borde, así que nos reafirmamos, y al llegar al parking del templo le mandamos de vuelta solo, a pear de su insistencia. Cogimos camino al templo, alrededor de un km rodeado de tiendas con ofrendas para el templo, comida, pulseras y collares. En el templo los martes y sábados sacrifican animales, según mi guia para la diosa Kali, según uno que nos encontramos después para el demonio. Lo esperaba más desagradable, pero en absoluto.

Dakhinkali

Al templo no podiamos acceder, pero como era una estructura abierta, y bastante pequeña, no nos “perdimos” nada del espectáculo. Los animales la gente se los daba a un matarife, un chico bastante joven y modernillo, que les cortaba la cabeza, casi todo eran pollos y también vimos un cordero. Este templo estaba rodeado por montañas, y por escaleras accedimos a otro templo con unas vistas espectaculares. (Me recordó un poco a Emeishan, pero en pequeño).

La vuelta en autobús estuvo animada, con gente bajando y subiendo, el autobus botando…. No fue excesivamente incomodo. El punto oscuro del trayecto fue que me cobraron 100 rupias por los 3 billetes!!!, y como 100 no es divisible entre 3 intuyo que me engañaron.

No llegamos a la estación, nos bajamos un poco antes para ir a la plaza Durbar. Era el festival Teej, el día de las mujeres, todas iban vestidas de rojo, con saris, espectacular. El sitio de la celebración debe ser Pashupatinah, pero no nos apetecía ir hasta allí, y como las ofrendas se hacen en todos los templos de Shiva, decidimos probar suerte en la Plaza Durbar. Y acertamos, porque había un montón de gente, y mujeres bailando… y una cola infinita de saris rojos para acceder al templo de Shiva. Los templos que hay en la plaza están sobre pedestales de escaleras que también estaban llenos de gente. Había puntos en los que no se podía andar por la plaza.

Katmandu_Mujeres

El resto del día lo dedicamos a las compras, y a decidir que ibamos a hacer el resto del tiempo aquí. De las compras yo me lleve unos pantalones, y para la decisión de que hacer fuimos a una agencia. Terminamos contratando una excursión a Ratakpur de 2 días por 12.000 rupias. Ahí la nota discordante he sido yo, que me parecía caro y habría preferido hacerlo por nuestra cuenta.


Katmandú (2) – Pashupatinath – Patan

1 septiembre 2008

Hoy contratamos por 2000 rupias (20 euros) un taxista todo el día, y nos hemos hecho un megatour por el valle. Nos acompaño Ariel, un chico que conocimos en el desayuno, que como Gerom es un poco ciudadano del mundo, de Madrid, vive en Nueva York, y ahora está trabajando en Hong Kong.

El primer sitio al que nos han llevado ha sido una estupa tibetana, no estaba mal, pero estaba rodeada de tiendas, un rollo megaturístico que le elimina cualquier rastro de misticismo budista.

Katmandu_Templo_tibetano

De ahí nos hemos ido a Pashupati, y esto ha sido más espectacular. Es como un complejo a orillas de río Bagmati, un mini Ganges. Había niños bañándose enfrente de donde estaban haciendo las cremaciones. Había una parte para la cremación de los pobres donde había más hogueras, y otra parte en la que se quemaba la gente con más dinero. Ahí es donde quemaron a los 9 miembros de la familia real Nepalí en 2001 asesinados por el príncipe heredero, algo que tengo que investigar cuando vuelva a España… Allí estaban en la cremación de alguien, cuando hemos llegado el cuerpo estaba al borde del río sobre una piedra. Más tarde cuando hemos vuelto a pasar por allí lo estaban poniendo sobre la pira, y nos hemos quedado hasta que la han encendido, y no eramos los únicos, había bastante gente mirando. En la cremación no había demasiados familiares, no demasiado dolor externalizado, nada que ver con un funeral en España.

Pashupatinath_Entierro

Después de irnos de allí nos han llevado a Patán, un pueblo casi pegado a Katmandú (no parece que el valle sea demasiado grande). Nos ha dejado el conductor cerca de la plaza Durbar (que significa Palacio) y que a nuestros ojos es bastante similar de la de Katmandú. Allí Ariel ha contratado un guía, que nos ha enseñado la plaza, y luego nos ha dado unas vueltas por las calles de Patan, plagadas de templos hindús  y alguno budista, religiones y arquitectura que parecen convivir en perfecta armonía. Lo curioso es que parece que los hindús de aquí parecen no tener ese respeto extremo por los animales, que si parecía existir en la India, los templos aquí tampoco tienen los colores que en Rajasthan, son más de madera, tallada de un manera impresionante.

Después de la visita nos ha llevado a su tienda, como no?. Y yo me he comprado un cuenco de metal con un palo, que al pasarlo por el borde suena y vibra. Lo he sobrepagado, y lo sabía, pero me ha encantado y se notaba.

Nos quedaba por ver el templo de los monos, en otro punto de Katmandú, pero hemos llegado ya de noche y decidimos no entrar. La vuelta al hotel se ha hecho larguísima, un atasco impresionante, y en una cuesta el hotel ha empezado a oler a quemado. Nos hemos tenido que bajar e ir un rato andando, que casi se agradeció por el calor y el olor dentro del coche.

Esta noche nos hemos ido a cenar a un italiano, que resulta ser el de una amiga de la madre de Tina y que está al lado de nuestro hotel. La primera vez que en este viaje comemos comida europea.


Kathmandú (1)

31 agosto 2008

La salida de la India fue compleja por todas las ventanillas por las que pasamos en el aeropuerto, para etiquetar el equipaje de mano, para pesar lo facturado, para rellenar una hoja, para que te cachearan… Cuando estaba sentada esperando para salir alguien ha venido a traerme el pasaporte, era un español que me dijo que se lo habían encontrado por ahí, menos mal!!!. El vuelo fue muy corto, y la entrada más fácil. En el prepaid del taxi nos convencieron para venir a un hotel, que si nos gustaba al verlo el traslado al hotel era gratis. Y aquí estamos en un callejón de Thamel, en dos habitaciones porque no tenían extrabed. Yo me he quedado en una sola para mi, y Tina y Raquel están en otra.

Después de descansar un poco, y esperar a que dejara de llover nos fuimos a pasear en busca de la plaza Durbar, que es el centro turístico. El aspecto de la ciudad es más “occidental” que India, aunque guarde cierta similitud, pero aquí las tiendas son más modernas, tienen alcantarillado, las gente viste más moderna, aunque hay mujeres con sari. Llegar fue complicado, cuando preguntábamos cada persona nos decía en una dirección, pero al final lo conseguimos, bastante sorprendente porque no era para nada lo que esperábamos, una plaza llena de templos con un palacio, cobraban entrada y nos tuvimos que hacer un “visado” para no tener que pagar de nuevo si queremos volver, y creo que volveremos.

Nos tomamos un cervecita por allí y nos volvimos las 3 en un ciclo, que ni entrabamos en el asiento, y además el que tiraba iba baldado, en un momento dado nos pidió que nos bajáramos, y como ya estábamos cerca del hotel le pagamos (algo más de lo acordado en principio) y seguimos andando, un poco perdidas….

Cenamos en un tibetano cerca del hotel, muy acogedor, una terracita muy coqueta a la luz de las velas, pero creo que fracasamos en la elección de la comida, pollo en la salsa gelatinosa que tanto me desagrado en India.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.